Damas y caballeros, hoy os quiero presentar a mi suegra: la mamá de mi compañero de viaje y abuela de mis duendes. 



¡Ay, las suegras, amadas y odiadas y protagonistas de miles de chistes crueles! Es verdad que la palabra de por sí ya es fea, seguramente el que la puso no se llevaba bien con la suya y lo hizo a mala leche.


Yo la verdad es que no puedo quejarme porque ahí está Pili siempre que la necesito.  


Para el día de su cumpleaños le regalamos esta taza esperando que el café de todos los días tenga un sabor más especial, tanto como lo es ella.

He de decir que cuando la vio, la encantó. No se si por la taza en sí o porque se la dieron sus nietos. Lo cierto es que cada día la utiliza para tomar su café.

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