Hoy os traigo un retrato un poco diferente en él que aparecen mi amigo Ricar y sus sobrinos a los que adora.

Lo que más destaca es la forma en la que están colocados que de primeras puede resultar impactante y un tanto pretenciosa. Lo cierto es que la idea es esa pero en clave de humor.

Conozco a Ricar desde hace tiempo y además de ser un loco de las calaveras hasta límites insospechados es inquieto, creativo y con muchísima iniciativa. Es muy exigente, emprendedor y le gusta conseguir todo lo que se propone. Cuando me pidió que le retratase me vino a la cabeza la imagen de El Padrino y la idea me pareció muy divertida.

Di un giro a esa primera idea y coloqué a Tío Ricar en una fancy chair blanca vestido de gris con su camiseta de calaveras que no podía faltar arropado por sus sobrinos, jóvenes y muy guapos. El resultado me pareció original y divertido.

Conociéndole, sabía que le iba a encantar.

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